| ACCIDENTE DEL "C-4" SUBMARINO ESPAÑOL |
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El 27 de junio de 1946 la flotilla de submarinos, compuesta por él "C-2", que arbolaba la insignia de su jefe, capitán de navío Rafael Fernández de Bobadilla, él "C-4" y el "General Sanjurjo", zarpó de la Estación Naval de Sóller a las 08:30 horas, haciendo los tres inmersión en las proximidades de la bocana para efectuar trimado. A continuación hicieron superficie para dirigirse a un punto situado a 15 millas al 000 de cabo Gros, desplegándose una vez allí en formación, formando un triángulo equilátero de 10 millas de lado.
A las 11:29 horas los tres submarinos adoptaron rumbo 070 y 7 nudos de velocidad, manteniendo la velocidad durante todo el ejercicio y cambiando de rumbo cada sesenta minutos, adoptando solo dos rumbos el 070 y el 250. A la 11:43 él "C-2", avista a los destructores "Alcalá Galiano", "Churruca" y "Lepanto" y después de transmitir el mensaje de avistamiento a los otros submarinos, hizo inmersión. El "C-2" fue el primero en atacar y a las 13:11 horas hizo superficie en situación al 024 del faro de Cap Gros y 22 millas, dirigiéndose al puerto de Sóller, esperando ver salir a flote poco después al "C-4" y al "General Sanjurjo", por ese orden. Pero a las 13:55 el destructor "Lepanto", último buque de la formación en línea de tres, de pronto contempló atónito cómo soplaba lastres y emergía justo a su amura de babor, y a tan escasos metros de él que le fue imposible reaccionar, un submarino: él "C-4". El "Lepanto" impacto con su roda justo en la zona comprendida entre el cañón y la proa de la torreta. Teniendo en cuenta que la velocidad del destructor, era de 14 nudos y que el submarino le mostró el través, más que producirle una brecha, lo debió literalmente casi partir en dos. Cuando empezó su búsqueda se avistaron trozos de corcho pintados de blanco, del revestimiento interior de la cámara de oficiales, así como algunos trozos de madera de caoba y media silleta de las utilizadas en la citada cámara.
La situación geográfica del desgraciado accidente, fue al 013 del Morro de la Vaca y 13 millas. La sonda era de 300 metros. El recuento final arrojó la cifra de 44 víctimas:
1-C.C. Francisco Reina Carvajal.
Como quiera que el destino es imprevisible, hubo gente que tenía que haber salido ese día a la mar y por alguna razón se quedaron en tierra, así como otros que no tenían previsto salir y sí lo hicieron. Entre los primeros se encontraba, el segundo comandante T.N. Enrique Rolandi Gaite, aquejado de un proceso gripal, el Torpedista 1º Manuel Nieto Fernández y el Cº2º Torpedista Matias Peña, que se quedaron regulando los torpedos que se habrían de lanzar en las fechas siguientes, el Marinero de Segunda Especialista José Gutiérrez Menéndez, que se quedo en tierra a última hora, por orden expresa del mando, para así aprovechar el día en hacer gestiones propias de su destino, ya que era el cartero del buque. Los cuatro eran de la dotación, a la que se sumo un quinto superviviente, que pertenecía al Estado Mayor de la Flotilla y se encontraba comisionado, quedando en tierra haciendo los partes de campaña de los días anteriores, José Llamas Espín.
Pasados unos meses, el buque fue oficialmente dado de baja en la Armada. Hasta ese momento figuraba como "desaparecido". La orden apareció en el D.O. nº 34 de fecha 7 de febrero de 1947 y rezaba así:
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